¿Cómo será el futuro del comercio minorista?
Cuando se les pregunta qué les ofrecería en el futuro un minorista verdaderamente «inteligente», los compradores de diferentes grupos de edad tienen opiniones ligeramente diferentes.
Ser inteligente no consiste en saberlo todo, sino en saber lo que hay que saber. Para los compradores, sin embargo, la definición de «lo que hay que saber» puede variar considerablemente dependiendo de la etapa de la vida en la que se encuentren.
Nuestro estudio concluyó planteando una pregunta general a los encuestados: cuando compre en el futuro, ¿qué espera que un minorista «inteligente» comprenda sobre usted?
Consumidores del Reino Unido
Para los compradores mayores de 55 años en el Reino Unido, «inteligente» significa reconocimiento. De entre una selección de opciones, los compradores de este grupo de edad son los que más esperan que los minoristas sepan lo que compran con frecuencia (57 %) y comprendan cuáles son sus marcas y productos favoritos (51 %). Si bajamos un grupo de edad, la adecuación financiera se convierte en la prioridad: el 57 % de los compradores de entre 35 y 54 años quiere que los minoristas comprendan su presupuesto para compras, la respuesta más común.
Los jóvenes de entre 18 y 34 años amplían aún más la definición. Las cuestiones presupuestarias y el historial de compras siguen siendo importantes, pero los compradores más jóvenes también dan mayor importancia a que los minoristas comprendan su estilo de vida (38 %), sus necesidades dietéticas (28 %) y sus preocupaciones en materia de sostenibilidad (27 %).


Consumidores estadounidenses
En EE. UU., esta jerarquía se mantiene prácticamente igual, aunque con mucha menos variación entre los grupos de edad. El presupuesto es una preocupación unánime, mientras que los compradores de entre 18 y 34 años y los mayores de 55 años coinciden en que los minoristas deberían comprender sus hábitos de compra.
Los compradores estadounidenses más jóvenes también siguen destacando el estilo de vida y la sostenibilidad como cuestiones clave.
Las definiciones concretas pueden variar, pero la idea general es la misma: los minoristas inteligentes sabrán qué compran los clientes, cuánto pueden gastar y qué productos les encantan.
Conclusión clave:
Parece que hay dos niveles de información en juego. El principal es «funcional»: los compradores quieren que sepas qué compran y cuánto pueden gastar. El segundo nivel está más orientado a la identidad y abarca el estilo de vida, la alimentación y los valores personales. Aquí es donde comienza la diferenciación competitiva: alineando la información con tu propuesta de valor y las necesidades específicas de tus compradores.