Contexto de mercado

Titulares del sector​

Desde 2024, cuando el país empezaba a hablar de reactivación y estabilización postpandemia, Colombia enfrentaba un contexto económico en recuperación, pero todavía golpeado por la inflación de alimentos. Esto llevó a que, durante 2024 y 2025, los compradores reforzaran la búsqueda de una mejor ecuación de valor: productos que ofrecieran más beneficios por cada peso pagado. Esa ecuación fue capitalizada principalmente por los hard discounters, obligando tanto a las grandes cadenas nacionales como a los retailers regionales a repensar su estrategia competitiva.​ El año 2026 confirmó la magnitud del reto: aunque el salario mínimo tuvo un ajuste significativo, la inflación rompió el techo del 6% y cerró en junio en 6,14% anual (su nivel más alto en más de dos años), presionada por alimentos, salud y educación.​

Con una penetración del 99,6% de los hogares colombianos, los discounters se consolidaron como el formato donde se podía encontrar tanto un precio base competitivo como una variedad suficiente para cubrir la canasta básica del hogar. Esto llevó a una migración de compradores del canal tradicional hacia la formalidad del canal moderno, golpeando de manera directa al canal que históricamente había dominado el consumo masivo en el país: según el más reciente informe de Servipunto, la frecuencia de visitas a la tienda de barrio cayó 7,1% en 2025, mientras el ticket promedio subió de $9.325 en 2024 a $10.850 en enero de 2026 (+11,8%), un consumidor que hoy reserva misiones más grandes o de abastecimiento para el canal moderno y entra a la tienda de la esquina por lo que olvidó, por una compra de urgencia o por la compra para el día.​

Sin embargo, el comprador colombiano no se limita a solo uno o dos formatos: según la encuesta realizada para esta ola del RPI de dunnhumby, el shopper colombiano visita en promedio 4 comercios distintos para completar su mercado. En ese ejercicio de comparación, hemos identificado cómo los supermercados regionales se han fortalecido, demostrando que pueden competir en precio con los discounters, a la vez que se posicionan como un destino de compra completo (con mayor variedad y una propuesta más fuerte en frescos) frente al surtido limitado de este formato.​

3 implicaciones para el retail

Lo que cambia no es solo cuánto se compra, sino por qué y cómo.​

El recorte empieza fuera de lo esencial.​

En 2026 el “antojo” perdió 3,9 pp como detonante, mientras “se había acabado” ganó 5,7 pp. El hogar protege reposición y gastos fijos; la presión aparece primero en frecuencia y ticket discrecional.​

El shopper premia valor, no inercia de marca.

En 2026 el “antojo” perdió 3,9 pp como detonante, mientras “se había acabado” ganó 5,7 pp. El hogar protege reposición y gastos fijos; la presión aparece primero en frecuencia y ticket discrecional.​

La concentración en indulgencia amplifica el riesgo.​

Con gasto real en +1,84% en jul-26 y 12 meses de desaceleración, los formatos discrecionales dependen más de ocasión, crédito y confianza. La respuesta: rotación, entry price points y mix.​

Pocketshare cierre 2025: ¿dónde está el bolsillo?​

Fuentes: RADDAR Gastometría (pocketshare 2025); RADDAR vía Portafolio, 25-ene-2026; El Espectador, 24-jul-2026; Valora Analitik, 26-ago-2026. Cifras 2026 corresponden a los periodos indicados.

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